En esta fotografía de archivo de 1963, el Papa San Juan XXIII firma su encíclica “Paz en la tierra” (“Pacem in Terris”) en el Vaticano. Considerada una obra destacada de la doctrina social de la Iglesia, la encíclica aborda los derechos universales y las relaciones entre los Estados. El futuro santo, cuyo nombre de bautismo era Ángelo Giuseppe Roncalli, también es conocido por haber inaugurado el Concilio Vaticano II. FOTO DE CNS
Desde sus raíces campesinas hasta el papado, San Juan XXIII continúa inspirando
En la Diócesis de Owensboro, nuestra nueva residencia para sacerdotes jubilados, cuya inauguración está prevista antes de finales de este año, se llamará Hogar Roncalli para Sacerdotes, en honor a San Juan XXIII, cuyo nombre de bautismo era Ángelo Giuseppe Roncalli. Su pequeña capilla estará dedicada a San Juan XXIII.
Ángelo Giuseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en el norte de Italia, siendo uno de los 13 hijos de una familia de medieros que salía adelante con simple perseverancia. Fue ordenado sacerdote en 1904 tras completar sus estudios en el seminario, donde se distinguió como estudiante. Al inicio de su sacerdocio, comenzó a prestar servicio en diversos puestos diplomáticos de la Santa Sede.
Su origen humilde no era el típico para ascender en la Iglesia a principios del siglo XX, pero parece que en cada nivel de servicio se distinguió, aunque muchos en la jerarquía eclesiástica lo consideraran simplemente un campesino.
En diversos cargos que desempeñó durante la Segunda Guerra Mundial, el Padre Roncalli había hecho discretamente todo lo que pudo para ayudar a los judíos de Europa a escapar de la persecución nazi. Esta historia permaneció en gran parte desconocida y sin ser reconocida hasta que terminó la guerra. Si el Padre Roncalli hubiera dado a conocer su trabajo, probablemente habría sido en gran detrimento tanto de quienes intentaba ayudar como de él mismo.
Tras la guerra, el Papa Pío XII nombró al Padre Roncalli nuncio apostólico en Francia, un cargo de gran relevancia en la época de la reconstrucción de Europa. Este papel exigía su presencia y participación en la vida política y social de París.
En 1953 fue nombrado arzobispo y patriarca de Venecia, siendo entonces y todavía ahora uno de los más destacados de toda la Iglesia. En este cargo también fue nombrado cardenal y se hizo más conocido entre los cardenales, en su mayoría europeos e italianos.
En noviembre de 1958, el Arzobispo Roncalli fue elegido papa tras la muerte del Papa Pío XII y tomó el nombre de Juan XXIII. Tenía 76 años, y la opinión generalizada era que el Colegio Cardenalicio había elegido a un hombre de edad avanzada para ejercer un papado de transición, dado que la Iglesia aún se esforzaba por definir su lugar y reorganizarse en la Europa de la posguerra.
El papa de transición sorprendió al mundo, y a sus cardenales, cuando, apenas unas semanas después de asumir el pontificado, anunció que convocaría un concilio ecuménico, el primero en más de 90 años. Según se cuenta, consultó con sus confidentes más cercanos acerca de esta intención y lo alentaron a tomarse su tiempo. Con su anuncio en enero de 1959, sorprendió a la Iglesia y al mundo.
El Concilio Vaticano II se inauguró el 11 de octubre de 1962, reuniendo a obispos de todo el mundo para la primera de cinco sesiones de una semana de duración que concluirían en diciembre de 1965.
El Papa Juan XXIII solo vivió para ver y participar en la primera de esas cinco sesiones, ya que falleció en junio de 1963. Fue canonizado en 2014 por el Papa Francisco. Su fiesta litúrgica se estableció el 11 de octubre para conmemorar la apertura del Concilio Vaticano II.
Un recuerdo más del sentido del humor de San Juan XXIII. En una ocasión le preguntaron: “¿Cuántas personas trabajan en el Vaticano?”. Su rápida respuesta: “Oh, aproximadamente la mitad de ellos”.
¡Que Dios los bendiga a ustedes siempre!

Obispo William F. Medley
Diócesis de Owensboro
Originalmente publicado en la edición de octubre de 2026 del Católico de Kentucky Occidental.
